envío a distancia emociones y reiki

Cada persona vive en espejo con el resto del mundo.

Cuando le doy Reiki, me pongo triste yo. ¿Por qué?

Estoy dando sesiones de Reiki a una sobrina mía y en las últimas sesiones ella empezó a llorar. Lo curioso es que a mi también me estaban dando ganas de llorar casi a la vez que a ella ¿Por qué ocurre esto? ¿Me estoy quedando con la pena de mi sobrina o ella con mis penas?” Iris A.

El Reiki no tiene nada que ver

Hola, Iris. Puedes estar tranquila. No te estás quedando con la pena de tu sobrina y ella tampoco se está quedando con la tuya.

Lo que os pasa es que compartís penas iguales o parecidas y, por eso, os estáis sanando a la vez mientras realizáis la sesión de Reiki.

Todo el Reiki que le das a ella, te atraviesa a ti primero y mueve también tus emociones, no sólo las de ella.

Tu sanación está directamente relacionada con el proceso de sanación que está realizando tu sobrina.

Las neuronas espejo

La empatía surge en todas las situaciones de nuestra vida cotidiana y ¡también cuando hacemos Reiki!

Las neuronas espejo facilitan que comprendamos emocionalmente a los que nos rodean.

El funcionamiento de las neuronas espejo explica, por ejemplo, por qué los seres humanos nos excitamos mirando imágenes eróticas en una película, aunque no seamos nosotros los protagonistas de la escena.

También son clave en el aprendizaje a través de la imitación. Constituyen un modelo de comunicación telepática y empática transpersonal que nos liga a todas las personas que nos rodean.

Y el Reiki, ¿qué pinta en esto?

En las sesiones de Reiki las neuronas espejo nos conectan a nuestros pacientes.

Por eso, todo aquello que emocionalmente se mueva en el solicitante de Reiki (tristeza, culpa, miedo…), se mueve de forma paralela en el reikista que le está atendiendo, con la condición de que esos sentimientos sean comunes en ambos. Si en el solicitante se mueve el miedo durante la sesión, en el reikista se moverá el miedo de forma paralela… siempre y cuando el reikista también lleve miedo escondido en su corazón y necesite sanarlo. Si en el solicitante se mueve la rabia, en el reikista se movera la rabia… siempre y cuando el Reikista lleve alguna rabia dentro. Si ambos tienen una herida emocional parecida, en cuanto en uno de ellos se active ese dolor, en el otro también se activará su propio dolor. Pero fíjate que digo que es condición imprescindible que esos sentimientos sean comunes en ambos: en efecto, esto sólo ocurre así cuando en ambos existe una herida parecida o igual a la que tiene tu sobrina. Es decir, si en tí no hay un dolor parecido al de tu sobrina, su dolor no activará nada en ti. Cuando NO hay aspectos comunes, las neuronas espejo no encuentran eco en la otra persona.

Esto no es un efecto del Reiki. Es un efecto del funcionamiento de las neuronas espejo. Es decir, puede ocurrir aunque el Reiki no esté presente. Por eso, a veces, en la vida cotidiana, nos parece que las emociones de los demás nos están influyendo. Pero nada puede de los demás puede influirnos si nosotros mismos no llevamos una herida previa dentro.

Doy gracias por la actividad sanadora que promueven mis neuronas espejo cuando hago Reiki porque siempre gracias a ellas se activa también mi propia sanación. Ante mis solicitantes de Reiki, siempre me pregunto quién es, en realidad, el qué más ayuda al otro: ellos, sin saberlo, me ayudan a mi tanto o más que yo a ellos. Mientras la energía Reiki fluye, la persona que está en la camilla y yo nos sanamos a la vez. Si te interesa el tema de las neuronas espejo, te animo a investigarlo. Encontrarás más información sobre las neuronas espejo en el siguiente enlace:

 

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